En el fútbol hay una máxima que se repite temporada tras temporada: para aspirar a grandes objetivos hay que hacerse fuerte en casa. Convertir el propio estadio en un lugar incómodo para cualquier rival constituye uno de los principales cimientos sobre los que se construyen los éxitos deportivos. Por ahí van los tiros de la UD Ibiza esta temporada. Tanto los jugadores como el cuerpo técnico encabezado por Raúl Llona han incidido desde el inicio del curso en la necesidad de convertir Can Misses en un fortín para aspirar a luchar por el ascenso. Sumar los tres puntos de manera asidua ante tu afición permite afrontar las salidas con menos presión y evita que el equipo llegue con el agua al cuello a los encuentros lejos de la isla.
"Para nosotros es importantísimo hacernos fuertes en casa y que no se escape ningún punto", señaló el propio Llona en la previa ante la UE Sant Andreu. Algo parecido afirmó en su presentación la pasada semana Ander Yoldi, que declaró que la UD Ibiza tiene que cumplir con "la media inglesa": ganar en casa y ser regular a domicilio, sumando como mínimo un empate cuando el equipo salga de la isla. La pasada temporada, el Eldense, que acabó proclamándose campeón del Grupo 2 y logró el billete directo a Segunda División, fraguó buena parte de su liderato en el Pepico Amat, donde consiguió 48 de sus 69 puntos. Su balance como local fue de 15 victorias, tres empates y una sola derrota, con 39 goles a favor y 16 en contra. Fuera de casa, los de Claudio Barragán fueron el octavo mejor visitante, con 21 puntos en 19 jornadas y una media de poco más de un punto por salida.
Los precedentes no dejan dudas
Si miramos al curso anterior, el campeón fue el Ceuta. El conjunto de la ciudad autónoma también cimentó el campeonato en el Alfonso Murube, donde conquistó 41 de los 67 puntos que le sirvieron para terminar primero. Los de José Juan Romero consiguieron 12 victorias, cinco empates y solo dos derrotas ante su afición, un rendimiento que combinaron con una buena trayectoria a domicilio, donde fueron el tercer mejor visitante, por detrás del Real Murcia y la UD Ibiza, con 26 puntos en 19 jornadas.
Y si retrocedemos tres temporadas, cuando el Castellón fue el que se llevó el gato al agua, los datos también son evidentes. El conjunto albinegro hizo de Castalia su principal valedor para el ascenso, logrando allí 46 de sus 82 puntos totales, con un balance de 15 victorias, un empate y tres derrotas. Tres campeones con un denominador común: ser equipos temibles en su propio feudo. Si sumamos los registros de Eldense, Ceuta y Castellón, entre los tres solo perdieron seis de los 57 partidos disputados ante su público. Una cifra reveladora que evidencia hasta qué punto la fortaleza como local ha sido un denominador común entre los últimos campeones del Grupo 2. Los tres construyeron buena parte de sus ascensos en casa, aunque después completaron esos registros con rendimientos diferentes a domicilio.
Pero, si nos remontamos un año más, los datos son todavía más contundentes. El Amorebieta, campeón del Grupo 2 hace cuatro temporadas, consiguió en Urritxe 43 de los 69 puntos que le permitieron ascender a Segunda División, con un balance de 13 victorias, cuatro empates y solo dos derrotas. De momento, la UD Ibiza ha sumado seis puntos de seis en Can Misses, aunque cabe destacar que los dos equipos que han visitado al plantel de Raúl Llona son dos recién ascendidos, el Rayo Majadahonda y la UE Sant Andreu. Aun así, siempre es importante empezar sumando triunfos para que el equipo gane confianza en su estadio y los rivales comprueben que sacar algo positivo de Can Misses no será sencillo.
A por la primera victoria fuera de casa
El principal objetivo ahora del plantel celeste será trasladar esa fortaleza también fuera de Ibiza, ya que en la primera jornada liguera los pitiusos cayeron en Antequera por 3-2 en un partido marcado por los errores defensivos. Este fin de semana, la UD Ibiza visitará al Real Jaén, otro recién ascendido que ha comenzado la temporada como un cohete, con dos triunfos a domicilio ante el CE Europa (0-3) y el Teruel (0-1), además de un empate en el Nuevo Estadio de La Victoria frente a la SD Huesca. En ese encuentro, los jiennenses jugaron toda la segunda parte con nueve jugadores tras las expulsiones del ibicenco Moha Keita y de Javi Moyano.
Porque sumar victorias en casa está muy bien, pero esos triunfos también hay que hacerlos buenos fuera, especialmente ante equipos con objetivos distintos a los de la UD Ibiza. Eso no significa que vaya a ser sencillo. Hacerse fuerte en Can Misses es el primer paso; el siguiente, si el conjunto celeste quiere mirar hacia arriba, será conseguir que esos puntos tengan continuidad lejos de la isla.