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Antonio Fernández, exadjunto a la dirección deportiva del Sevilla: "Podría ser el mejor mercado de fichajes de los últimos años"

El pasado martes el mercado de fichajes llegó a su fin. A las 00:00, con la traca final del fichaje de Fofana, José Ignacio Navarro terminó su primera ventana de fichajes como director deportivo del Sevilla FC. En vista de los últimos años, en los que el cuadro nervionense ha ido muy justo en lo económico -y consecuentemente en lo deportivo-, se esperaba un verano calmado en Nervión, más aún tras la fallida venta del club. No obstante, lejos de cualquier expectativa, es el mercado de verano en el que se ha adquirido jugadores por mayor valor de mercado de las últimas cinco temporadas: 79,3 millones de euros.

No solo eso. La dirección deportiva ha aligerado el coste de la plantilla, ha inscrito a todos los fichajes sin dificultad y se han realizado 21 operaciones: 11 fichajes y 10 salidas, que han generado 40 millones de euros de ingresos. Esto lleva a que el de la 26/27 sea el segundo mercado con más movimientos en la última década, solo por detrás del de la 19/20.

José Ignacio Navarro se ha calificado de “positivo” el mercado en la rueda de prensa celebrada en la mañana de este miércoles. Sin embargo, para tener un análisis diferente del de la visión del jefe de operaciones sevillista, El Correo de Andalucía ha contactado con Antonio Fernández, actual presidente del FC Brownsville, club de fútbol estadounidense, que fue adjunto a la dirección deportiva del Sevilla FC entre 2000 y 2006 y analista de la selección española durante el Mundial de Sudáfrica 2010.

El balance del mercado de Antonio Fernández: “Muy bueno, al menos esperanzador"

Para Fernández, “podría ser el mejor mercado del Sevilla FC en los últimos años, valorado en su contexto”. Es un matiz importante, ya que, como bien recuerda el actual máximo dirigente del FC Brownsville, José Ignacio Navarro encaraba el mercado con “el límite de coste de plantilla más bajo de toda la competición y con la obligación de vender antes de poder inscribir”, algo que se ha cumplido con creces. “Cualquier lectura que no parta de ahí es una lectura incompleta, y por lo tanto, poco objetiva”, añade.

Sobre esa base, Fernández destaca que el club tuvo que “afrontar dos tareas al mismo tiempo “un saneamiento del vestuario que se tradujo en dieciséis salidas, en su mayoría de futbolistas que llevaban varias temporadas por debajo del nivel exigible y ocupaban una masa salarial que el Sevilla ya no podía sostener”. Por otro, “una renovación de la plantilla con jugadores jóvenes y con recorrido”, recurriendo a cesiones y agentes libres ante la falta de alternativas. Para el presidente del cuadro de Texas, “que el mercado se haya construido sobre estas fórmulas no es un demérito, es la consecuencia lógica de la restricción". El verdadero mérito, apunta, está "en el acierto de perfil dentro de esa difícil y compleja situación".

Con todo, su balance del verano es positivo. Fernández califica el mercado como "un verano muy bueno, al menos esperanzador", aunque considera que ha podido quedar "alguna casilla posiblemente sin cerrar". Una sensación que, según explica, tampoco es exclusiva del Sevilla, ya que "poder haber hecho algo más es un denominador común en la mayoría de entidades".

La valoración de la plantilla: “Está razonablemente estructurara”

En cuanto a la conformación de la plantilla, Fernández considera que está "razonablemente estructurada para afrontar la primera vuelta", aunque encuentra “una salvedad importante en la punta de ataque”. El problema, a su juicio, está en el perfil de los delanteros. “Robbie Ure responde a lo que García Plaza necesitaba, un nueve de área, referencia y rematador, mientras que Lucas Stassin repite ese perfil en lugar de complementarlo", comenta el jerezano. Con un 4-4-2 como sistema base, entiende que “el técnico necesitaba un segundo punta más móvil, capaz de atacar los espacios a la espalda de la última línea y asociarse entre líneas”. Su lectura es que Navarro ha priorizado "la oportunidad de mercado, una cesión de bajo coste por un delantero de 21 años con opción de compra, sobre el encaje táctico exacto”. A estos activos hay que sumarle “la incógnita del rendimiento que pueda ofrecer Isaac Romero esta temporada”.

Más allá de esa cuestión, considera que el resto de parcelas están bien cubiertas. “Tres porteros, cuatro laterales, cinco centrales, tres pivotes, tres medios box-to-box, un mediapunta, cuatro extremos y tres delanteros centro completan una plantilla en la que, sobre el papel, no existe ninguna posición desatendida que pueda originar un problema”, menciona. Otra cuestión será “el rendimiento individual al servicio del colectivo cuando el equipo alcance la velocidad de crucero que necesita”.

Sí encuentra, en cambio, una clara coherencia entre la idea de García Plaza y los perfiles incorporados. El técnico sevillista apuesta por “una presión alta y un ritmo sostenido durante los noventa minutos, y los fichajes responden a esa exigencia con intensidad, capacidad para repetir esfuerzos y competitividad” como bien analiza Fernández. “No se ha fichado por nombre, se ha fichado por idea", destaca, además de considerar acertada esta decisión teniendo en cuenta el margen con el que ha trabajado la dirección deportiva.

Las salidas era la tarea “más difícil”

El apartado de las salidas, precisamente uno de los grandes problemas que había arrastrado el Sevilla en los últimos mercados, es para Fernández donde Navarro ha realizado "el trabajo más sólido, y también el más difícil".

El director deportivo nervionense ha conseguido dar salida a diez futbolistas y resolver tres operaciones que llevaban años enquistadas, las de Nianzou, Joan Jordán y Rafa Mir. Todo ello se traduce en alrededor de “30 millones de euros de ficha bruta anual liberada”. Pero más allá de la cuestión económica, Fernández destaca que buena parte de los jugadores que han abandonado Nervión ya no estaban llamados a tener protagonismo. “Mantenerlos habría supuesto seguir pagando fichas elevadas por futbolistas fuera de la rotación mientras los nuevos ocupaban sus minutos”, asegura. "Liberar salario y liberar minutos son la misma operación vista desde dos lados", resume el director deportivo y actual .

Dentro de todas esas salidas, la de Oso merece un análisis diferente. Fernández entiende que, “si el canterano no tenía intención de renovar, su venta por 10 millones de euros más un 10% de una futura venta era la única decisión defendible". Sin embargo, considera importante diferenciarla de la de Juanlu. “Los 11 millones obtenidos por el lateral fueron plusvalía íntegra y la operación no generó debate, mientras que los 10 millones de Oso apenas permitieron liberar en torno a dos millones de límite salarial”, explica. El Sevilla ingresó una cantidad similar en caja, pero la capacidad real para inscribir y reforzar la plantilla fue mucho menor, un matiz que explica, en parte, la diferente reacción de la afición y la fractura pública entre García Plaza y el palco.

Fernández reconoce que habría preferido otro escenario. Si Oso hubiera aceptado renovar, entiende que "otra venta habría sido más inteligente", ya que el canterano podía “aportar mucho esta temporada y su salida deja además al equipo sin un lateral izquierdo de garantías”. Pero la situación económica obliga a tomar decisiones de este tipo. "La dirección deportiva no elige al jugador que sobra, elige al jugador que el mercado paga", explica. Una realidad que, aunque "no se entienda con el corazón", termina imponiéndose en un club con las cuentas del Sevilla.

El acierto de apostar por el perfil de Robbie Ure

En el apartado de las llegadas, Fernández sitúa a Ure como “la operación de mayor riesgo del verano”, aunque considera que debe analizarse dentro del conjunto del mercado y, sobre todo, del orden en el que se han tomado las decisiones. “Navarro cubrió primero la línea defensiva a coste cero, con Arouna Sangante y Juan Iglesias como agentes libres”, explica. Tras ello, con esa necesidad cubierta y tras ingresar una cuantía importante por Akor Adams y Juanlu, llegó “el único gasto relevante del verano”. Los nueve millones de Ure, seis y medio fijos más dos y medio en variables, “no son una apuesta a ciegas”, sino “el excedente de un mercado ya equilibrado”.

A ello se suma el perfil del delantero, que cerró su última temporada en Suecia con 15 goles en 15 partidos y llega a Nervión con 22 años. Para Fernández, “encontrar un jugador con esos números, margen de revalorización y por 6,5 millones fijos es sencillamente difícil de mejorar”. En ese contexto, entiende que la apuesta por el delantero está justificada y que, con el presupuesto disponible, “difícilmente habría un fichaje mejor”.

El análisis cambia si se altera el orden de las prioridades. Fernández considera que haber destinado primero el presupuesto al ataque habría sido un error si la defensa no hubiera quedado resuelta con las llegadas de Sangante e Iglesias. “El Sevilla encajó 60 goles la temporada pasada, segundo equipo más goleado de LaLiga, y terminó decimotercero con 43 puntos, a uno del descenso”, recuerda. Por ello, entiende que, “invertir el grueso del presupuesto en ataque habría sido construir por el tejado”. Su conclusión no es que un club en la situación económica del Sevilla deba invertir necesariamente más en delanteros, sino que “el gasto grande solo se justifica cuando la urgencia estructural ya está cubierta”. En este caso, considera que ese requisito se cumplió antes de afrontar la operación de Ure, lo que convierte los nueve millones del delantero en un riesgo asumible dentro de un mercado que, en su conjunto, considera equilibrado.

Fernández, aunque sabe que es “muy fácil hablar y opinar desde fuera”, apunta a que podrían haber quedado “cuatro operaciones pendientes, dos de salida y dos de entrada”, aunque “están encadenadas: sin las primeras no hay margen para las segundas”. En las llegadas, señala como carencia más evidente “un central de garantías” y, dependiendo de las salidas, un lateral izquierdo o “el mediocentro creativo que quizás falta desde el primer día”. Pese a ello, destaca el trabajo realizado y espera que el nuevo curso sea de “reseteo, crecimiento y paz ambiental”, que define como “el fichaje más deseado”.

Fuente original: www.sport.es →