Durante las vacaciones de verano, es habitual que muchas personas se animen a hacer deporte en la playa. Este entorno natural es ideal para hacer ejercicio al aire libre y reducir el estrés, aportando múltiples beneficios para la salud.
No obstante, puede ser un entrenamiento más exigente y conviene tener en cuenta la superficie. Al tratarse de un terreno irregular, caminar por la arena requiere más energía que hacerlo por asfalto.
Por este motivo, el entrenador Álvaro Puche ha explicado en la revista Telva cuáles son sus recomendaciones para caminar por la playa. En primer lugar, el experto responde al citado medio qué es más beneficioso:
"Caminar por la playa implica que además el consumo energético va a ser mayor. Estamos hablando de entre un 20 y un 50% de consumo añadido de energía a lo que podrá tener una caminata en asfalto, en césped o en tierra", detalla Puche.
En este caso, la arena produce mayor resistencia y activa más los músculos de las piernas para no perder estabilidad. No obstante, es importante diferenciar entre las diferentes superficies que hay en la playa.
"Dentro de la arena hay que distinguir entre la arena seca y la arena húmeda. La arena húmeda, esa franjita de arena que pega en el mar, que siempre se queda ahí, que siempre es donde la gente suele jugar a las palas o donde la gente vemos que también camina, es muy interesante", explica el entrenador.
Según Puche, la arena húmeda "no genera tanta inestabilidad a nivel articular, a nivel de tobillo, a nivel de pie, a nivel de rodilla, a nivel de cadera, como sí lo hace la arena seca". Aunque la arena seca tiene más "gasto calórico" y "estímulo metabólico", es inestable a nivel articular.
"Si abusamos de caminar por arena blanda, luego habrá que pasar por caja en forma de fascitis plantas, inflamación de la rodilla, un quiste de Baker...", advierte el especialista. Por este motivo, Puche recomienda que "por encima de los 40, 50, 60 años, mejor arena húmeda".