¿Por qué sufrimos y celebramos más cuando juega España que nuestro equipo? Una psicóloga lo explica
Cada vez que la selección española disputa un partido en un Mundial, el país parece detenerse durante 90 minutos. Personas que apenas siguen el fútbol durante el resto del año se reúnen frente al televisor, las plazas se llenan para seguir los encuentros y las celebraciones tras una victoria trascienden el ámbito deportivo. Es un fenómeno que va mucho más allá del fútbol y que tiene una explicación psicológica.
Para Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen y licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia, la diferencia respecto al fútbol de clubes reside en el sentimiento de unidad que despierta la Selección. chickenroad.qpon
"Todos vamos con el mismo objetivo. No existe la rivalidad entre nosotros como ocurre en LaLiga", explica. "Pertenecemos a un grupo muy amplio y eso refuerza la identidad colectiva y el sentimiento de pertenencia. Además, cuando celebramos juntos, la expresión compartida de esas emociones genera bienestar".
Según la especialista, el Mundial activa uno de los mecanismos sociales más importantes del ser humano: la necesidad de sentirse parte de un grupo.
Por qué sentimos que "hemos ganado"
Uno de los aspectos más llamativos de los grandes torneos es que los aficionados hablan en primera persona de los resultados. "Hemos ganado", "hemos perdido" o "tenemos que pasar de ronda" son expresiones habituales incluso entre personas que nunca han vestido la camiseta de la Selección.
Para Conde, esa forma de vivir el deporte tiene una explicación clara: "El hecho de pertenecer al grupo hace que las victorias y las derrotas se vivan como propias. El orgullo, la frustración, el disfrute o el miedo se experimentan de una manera muy intensa porque forman parte de esa identidad compartida".
La psicóloga considera que esa identificación emocional es la que convierte los éxitos deportivos en experiencias colectivas capaces de movilizar a millones de personas al mismo tiempo.
Mucho más que fútbol: beneficios para la salud emocional
Más allá del espectáculo deportivo, participar en esa emoción compartida también tiene efectos positivos sobre el bienestar psicológico.
Conde destaca que formar parte de una experiencia colectiva fortalece el sentimiento de pertenencia, mejora el estado de ánimo y favorece las relaciones sociales: "Se produce una mejora del bienestar emocional, aumenta la autoestima, disminuye el estrés, se fortalecen los vínculos sociales y aparece un propósito compartido que también incrementa la resiliencia colectiva".
Cuando los resultados acompañan, ese efecto se multiplica: "La alegría compartida se retroalimenta entre las personas. Ese contacto social positivo hace que las emociones agradables se potencien todavía más".
El deporte refleja una necesidad profundamente humana
Para la directora técnica de Clínicas Origen, el fenómeno que se vive durante un Mundial demuestra que el deporte actúa como una poderosa herramienta de cohesión social.
"Somos seres sociales y formar parte de grupos es un factor de protección para nuestro bienestar emocional", afirma.
En el lado opuesto, la ausencia de ese sentimiento de pertenencia también tiene consecuencias: "Cuando una persona siente que no forma parte de ningún grupo aumenta el riesgo de sufrir soledad no deseada, y eso repercute negativamente en su bienestar emocional".
Por eso, concluye, acontecimientos como un Mundial trascienden el fútbol. Durante unas semanas, millones de personas encuentran un objetivo común, comparten emociones y refuerzan unos vínculos sociales que, aunque nazcan alrededor de un balón, responden a una de las necesidades más profundas del ser humano: sentirse parte de algo más grande que uno mismo.
El campeón de liga debutará en Elche en la 2025-2026
Era cuestión de tiempo y se ha acabado confirmando: el Barça verá aplazada la primera jornada de liga de la temporada 2025-2026 y, por lo tanto, debutará en la segunda, contra el Elche en el estadio Manuel Martínez Valero. Será la primera piedra de toque del tercer proyecto encabezado por Hansi Flick, hasta ahora campeón en sus dos años en nuestro país.
La razón está en la medida aprobada por LaLiga para esta temporada: todo club con futbolistas en las semifinales del torneo verá pospuesta su primera jornada, con el objetivo de garantizar un periodo mínimo de vacaciones a los internacionales antes de arrancar el curso. El Barça se suma así al Real Madrid, que tampoco disputará la jornada inaugural.
Por lo tanto, los dos partidos afectados ya para el estreno liguero, previsto para el fin de semana del 15 de agosto, son el Athletic-Barcelona y el Real Madrid-Real Sociedad, por motivo de la clasificación de Francia para semifinales. Si la selección española accede a semifinales se añadirá alguno más. El partido que no corre peligro de aplazamiento es el del Elche, en A Coruña contra el Deportivo, ya que ninguno de los dos equipos tiene internacionales participando en el Mundial.
La suspensión de ese primer partido de liga del Barça hará que el debut se produzca en el Martínez Valero, contra un Elche teóricamente más rodado, que ya tiene al grueso de su plantilla trabajando desde el 1 de julio, a excepción de Affengruber y Buba Sangare, internacionales absolutos y sub-19.
Tres precedentes
Esta será la cuarta vez que el Barcelona estrene una liga contra el Elche, tres de ellas en la ciudad de las palmeras. La primera vez que esto ocurrió fue en 1973, con triunfo ilicitano (1-0) gracias a una diana de Chiva en los primeros minutos de duelo. Dos años más tarde (1975), los azulgranas se impusieron (2-3), en un choque en el que Gómez Voglino y Alfonseda lograron igualar los tantos Sotil y Rexach, pero el propio Sotil decidió el partido en el minuto 85.
La última vez que los culés iniciaron una liga frente a los franjiverdes fue en el Camp Nou, en 2014, con una victoria clara (3-0) firmada con un doblete de Messi y una diana de Munir. El sorteo de la 2020-2021 deparó un Barça-Elche en la primera jornada, pero este partido fue aplazado (se jugó en febrero), ya que los ilicitanos concluyeron muy tarde el "play-off" de ascenso debido a la pandemia y al "caso Fuenlabrada"
La polémica por las designaciones arbitrales no cesa: Los ingleses no pueden pitar a Argentina y este es el motivo
Tras la polémica alrededor de la decisión de FIFA de que los cinco colegiados encargados del Francia - Marruecos fueran argentinos, sumada al hecho de que en el Egipto - Argentina tres de los árbitros eran precisamente originarios del país galo, muchos podrían pensar que esto solo prueba la plena confianza de la máxima entidad del mundo del futbol en la profesionalidad de los jueces del juego, independientemente de las rivalidades entre sus países y los equipos que arbitren.
No obstante, la organización presidida por Gianni Infantino sí marca una excepción destacable: más allá de no poder arbitrar a su propio país, los árbitros ingleses no pueden pitar a Argentina.
El motivo, evitar tensiones marcadas por la geopolítica
Ni Anthony Taylor ni Michael Oliver podrán pitar encuentros de la actual campeona del mundo en caso de que los liderados por Lionel Andrés Messi avancen de ronda, debido única y exclusivamente a su nacionalidad.
Los criterios de FIFA para las designaciones pasan por asignar a los colegiados según una serie de condiciones, siendo el rendimiento el más importante, aunque también se tienen en cuenta factores geopolíticos. Es justamente ese el motivo que impide que ingleses puedan arbitrar a Argentina, debido a la disputa entre el gobierno de Inglaterra y el de Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas. De igual manera, árbitros procedentes de Argentina jamás podrían pitar un choque de los 'Three Lions'.
La guerra de las Malvinas duró 74 días y terminó con la rendición de los sudamericanos, tras la muerte de 649 miembros del ejército argentino y 255 miembros del ejército británico, abriendo un gran trauma en el seno de la población del país, que desde aquel entonces siempre ha tenido muy presente lo sucedido.
De hecho, más allá de las constantes menciones en cánticos de la hinchada, el ejemplo más claro fue la emoción y rivalidad con la que se vivió el duelo en cuartos de final del Mundial de 1986, solo cuatro años después de la guerra. En aquella ocasión, Maradona anotó dos de los goles más recordados de la historia del fútbol, la 'mano de dios' y 'el mejor gol del siglo', tras dejar en el camino a todos los defensores que le salieron al paso, incluido el portero. Al final, Argentina avanzó a semifinales, donde se deshizo de Bélgica para encarar la gran final frente a Alemania, encuentro en el que ganó su segundo Mundial.
